El concepto de grande o pequeño siempre guarda un cierto grado de relativismo. Por ejemplo, ante un mismo balón de baloncesto, un niño necesitaría los brazos para aguantarlo, un adulto de altura media, las dos manos, y un jugador de este deporte, normalmente con una sola mano le sobra.
En el caso del campo de refugiados de Dadaab en Kenia se ha pasado del relativismo al dramatismo de ser el mayor campo de refugiados del mundo, y aún así, no tener la suficiente capacidad para albergar a los miles de personas que no tienen otro lugar adonde ir.
Dadaab se abrió hace 20 años para 90.000 personas. 90.000 personas es un número grande. De hecho en la ciudad donde vivo somos menos habitantes. Todos cabriamos allí. Pero Dadaab es pequeño para las 350.000 personas que buscan en el cobijo. Y aunque se divida en tres emplazamientos diferentes, sigue siendo pequeño, casi diminuto ante el aluvión de personas que buscan allí refugio porque no les queda otra salida.
Dadaab es grande, tan grande que 90.000 personas podríamos vivir allí (aunque ralláramos en la subsistencia), pero es pequeño, tan pequeño que 350.000 refugiados solo pueden sencillamente subsistir.´
http://www.msf.es/noticia/2011/dadaab-kenia-mayor-campo-refugiados-del-mundo-se-queda-pequeno
martes, 14 de junio de 2011
martes, 7 de junio de 2011
Casa de la caridad
La Casa de la Caridad de Valencia es una entidad com más de 100 años de historia y como ellos mismos indican, comprometidos con los más necesitados de la sociedad valenciana.
En la presentación de su memoria anual, llaman la atención las cifras, como la atención a 400.000 personas durante el año 2010. Siendo el 85% de ellas, personas en edad de trabajar que no tienen ocupación y necesitan de la comida que reparte la entidad.
Pero entre tantas cifras han destacado unas palabras de su presidente que se ha lamentado que el evento de la Fórmula 1 no sirva para realizar una fiesta benéfica al estilo del baile de la rosa de Mónaco, que durante la celebración del gran premio celebra este acto donde se recauda dinero para la Cruz Roja.
Según manifiesta, se intentó el primer año, pero ni siquiera se pudieron sentar a una mesa para plantear la posibilidad.
Sinceramente, sería una excelente oportunidad para revertir en la sociedad lo que la sociedad invierte en este gran evento que genera tanto movimiento económico. Creo que nos debe llevar a la reflexión comprobar como con el dinero que cuesta un solo coche de los que participa en el gran premio, la Casa de la Caridad puede atender a tantas personas. Es cierto que a ese empeño ayudan los voluntarios y las donaciones, pero tan cierto como que los servicios que prestan entidades como esta impiden que la realidad de nuestra sociedad sea más degradante para tantas personas.
En la presentación de su memoria anual, llaman la atención las cifras, como la atención a 400.000 personas durante el año 2010. Siendo el 85% de ellas, personas en edad de trabajar que no tienen ocupación y necesitan de la comida que reparte la entidad.
Pero entre tantas cifras han destacado unas palabras de su presidente que se ha lamentado que el evento de la Fórmula 1 no sirva para realizar una fiesta benéfica al estilo del baile de la rosa de Mónaco, que durante la celebración del gran premio celebra este acto donde se recauda dinero para la Cruz Roja.
Según manifiesta, se intentó el primer año, pero ni siquiera se pudieron sentar a una mesa para plantear la posibilidad.
Sinceramente, sería una excelente oportunidad para revertir en la sociedad lo que la sociedad invierte en este gran evento que genera tanto movimiento económico. Creo que nos debe llevar a la reflexión comprobar como con el dinero que cuesta un solo coche de los que participa en el gran premio, la Casa de la Caridad puede atender a tantas personas. Es cierto que a ese empeño ayudan los voluntarios y las donaciones, pero tan cierto como que los servicios que prestan entidades como esta impiden que la realidad de nuestra sociedad sea más degradante para tantas personas.
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jueves, 24 de marzo de 2011
Pastillas contra el dolor ajeno

Médicos Sin Fronteras lanzó hace tiempo una campaña bajo el lema "sufro dolor ajeno" y en la que se pueden recetar pastillas contra el dolor ajeno. La campaña es tan sencilla que resulta sinceramente impresionante.
La manera de colaborar también es muy sencilla, solo hace falta ponerse en contacto con ellos para que te envíen un pack de activista, en el que entre otras cosas envían un pin como el de la imagen o también se pueden comprar "pastillas" (caramelos) contra el dolor ajeno, en las farmacias.
La frase "sufro dolor ajeno" impacta y conciencia a las personas que la leen. A veces es muy sencillo llegar al corazón de las personas.
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Médicos Sin Fronteras
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