martes, 6 de mayo de 2008

Lazil, el inmigrante


Lazil es un inmigrante que comparte vida con el resto de la sociedad de este pais a orillas del mediterraneo en el que vivimos. He tenido varias conversaciones con él por motivos que no vienen al caso. Fruto de estas conversaciones he conocido levemente a una persona que salió de su pais de origen buscando el sueño de la prosperidad.

Lazil me ha confesado, en más de una ocasión, que en su pueblo no pasaba hambre ni mucho menos, incluso tenía trabajo regularmente, pero su vida era demasiado sencilla comparada con aquella sociedad europea que se asomaba por la ventana de la televisión. Lazil y su familia no pasaban auténtica necesidad, pero se gastó todos sus ahorros en llegar a nuestro pais de manera clandestina para aspirar a una vida mejor.

Gracias a un familiar y unos conocidos, encontró cobijo y un primer trabajo. Siguió teniendo una vida muy parecida a la que tenía en su pueblo, entre otras cosas porque necesitaba ahorrar la mayor parte de sus ingresos para pagar sus papeles. Pagar para comprarlos literalmente. El equivalente a 3.000 euros. Pero el esfuerzo valió la pena para poder trabajar legalmente.

A pesar de ser legal, su vida no cambió mucho tampoco, porque necesitaba seguir ahorrando para traerse a su mujer a nuestro pais. Pasado un tiempo lo consiguió. Pero entonces necesitó más ingresos, porque aparte de su mujer, nacieron un par de niños. Por eso, después de tantos años de sacrificio, pensó que abriendo un negocio tendría posibilidad de ganar más dinero. Pero Lazil nunca tuvo cabeza para los negocios y su negocio ha acabado envuelto en deudas y perjudicado por lo que ahora llaman la desaceleración económica. De manera que después de tantos años ha perdido todos los ahorros que tenía y ahora ha vuelto a trabajar en lo primero que le ha salido para poder vivir lo más sencillamente que pueda para ahorrar y poder pagar las deudas que ha contraído.

Los sueños son muchas veces, sencillamente sueños

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