martes, 20 de mayo de 2008

Geno, una madre

Imagen extraida de la web: blogs.elcomercio.com.pe/lopeordetodo

Geno es una madre trabajadora arquetípica de nuestra sociedad. Casada, con trabajo fuera del hogar y con un hijo que centra todos sus amores y sus inquietudes. Precisamente la escolarización de su pequeño le tiene últimamente preocupada. En la población donde vive la falta de previsión de las autoridades ha hecho que desde hace unos años existan menos plazas escolares que demandas de ellas.

Geno y su familia viven en un barrio que se ha llenado de inmigrantes procedentes de diferentes culturas que además de copar las ayudas sociales, dado el sistema de adjudicación de plazas escolares, copan también la mayoría de las plazas escolares. Geno está irritada, porque su niño no tiene la plaza asegurada y su marido y ella no cuentan con los ingresos suficientes como para llevarlo a un colegio privado aunque no duda en que lo matricularía en uno de ellos si el bolsillo se lo permitiera.

Ante la incertidumbre busca culpables y haciendo uso de una lógica aplastente los encuentra en los que tiene al alcance, a los que es fácil ponerle cara, sus vecinos de origen inmigrante. No se para a pensar en la falta de previsión de las administraciones, en la dejadez de los gobernantes, en la descoordinación de las autoridades para construir nuevos colegios. Ve en sus vecinos una amenaza cierta y palpable. Y se ve injustamente tratado.

Esas mismas autoridades destinan un buen pellizco del presupuesto a campañas de integración, de educación contra la xenofobia, y se pavonean públicamente, pero que por su ineficacia en las políticas del día a día colaboran, conscientemente o no, de una manera tan sencilla a construir un discurso excluyente entre las personas que como Geno, sufren la realidad en sus propias aspiraciones. Las políticas de escaparate no son más que parte de un caldo de cultivo que se cocina en la puerta de al lado.

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