lunes, 12 de mayo de 2008

Espera



Hoy esperando ser llamado en la consulta del médico he resuelto el porqué de una profunda animaversión a las esperas. Hasta ahora pensaba que esta animaversión venía dada por un carácter pragmático. Por la pérdida de tiempo que supone estar simplemente esperando. Pero no es así. Existe otro motivo más profundo.


Una larga espera acaba por enfrentarte a ti mismo, a tu realidad más íntima, sin tapujos, sin obstáculos. Y esta sociedad de la rapidez, de la eficiencia, de la productividad no está montada para que las personas se encuentren y analicen su propia realidad, ese papel está reservado a los sicólogos o los siquiatras, que son los que han superado las pruebas técnicas para ocuparse del tema.

Esta especie de descubrimiento puede resultar demasiado abstracto para la mayoría de las personas que nos rodean precisamente porque nos han acostumbrado a reducir nuestra realidad a cifras y valoraciones económicas. Pero esta reflexión es importante porque pueden transformar las esperas de un tiempo de desesperación en un momento de mejora personal, siempre que sean provechosas para el crecimiento personal.

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