lunes, 19 de mayo de 2008

Cifras

(Imagen obtenida de la web: www.webalalza.com/economiaenlablogosfera)



Este sábado pasado volví al taller de Pepe (El Manitas). Mi hermano había tenido un problema mecánico y de nuevo gustosamente, Pepe, me invitó a que fuera a su taller además de indicarme que no suponía abusar de su recientemente adquirida confianza.

Realmente las cuestiones mecánicas se resolvieron de una manera rápida y certera y pasamos con celeridad al capítulo importante de la jornada: el almuerzo. Nuevamente nos encontramos ante una deliciosa conversación sobre realidades cercanas porque aunque las palabras nos derivaron hacia las recientes catástrofes en Asia, eran palabras cotidianas, de sentimientos universales por la sencilla razón de rebosar humanidad, ese rasgo común que los habitantes de la tierra solemos olvidar demasiado fácilmente.

No me sorprendió descubrir que Pepe, era de aquellos que aún se conmovía cuando en los telediarios hablaban de centenares de miles de personas fallecidas o desaparecidas, y a renglón seguido nos aproximaban a la última invención culinaria de algún cocinero minimalista que están tan de moda. Parecía como que solo era una cifra, un número frio y calculador, sin pararse a pensar en las personas que sufrían esa realidad.

No quedan muchas personas como Pepe en nuestras avanzadas sociedades occidentales. Hoy en día somos capaces de seguir comiendo mientras observamos las calamidades, la violencia extrema y los muertos en nuestro aparato de televisión como si fuera una simple película, ajenos al sufrimiento. En muchas ocasiones, las cifras son sencillamente un parapeto donde esconder la realidad.

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